jueves, 18 de mayo de 2017

Quizá necesite de un café, porque de cualquier manera podría ser útil.

Hoy podría decir que sé como escribir una entrada. ¿Aún se llama entrada?
Bueno pues en el caso de que así sea, hoy sé como hacerlo. Jamás me imaginé estar escribiendo ésto. Gracias al universo, a Dios, o a cualquier fuerza sobrenatural que exista sé hoy como escribir una entrada. Tengo que agradecerle a algo más porque no creo en las coincidencias. Creo que somos seres impulsados por fuerzas sobrenaturales que no podemos explicar. Pero para no desviarnos volvamos al tema: la entrada.
Hoy estoy segura de que todo lo que escriba será significativo, todo tendrá un peso, todo tendrá un valor. Porque jamás había sentido las palabras más sanas y limpias. Cada una de mis palabras podrían describir ahora mis pulsaciones, pero... ya no tienen porque argumentar mis silencios. Porque son eso, SILENCIOS, y ¿A quien le importa?

Jamás podría creer de nuevo que expresarme, que decir lo que siento, que escribir una entrada.... me "haría parecer una tonta al intentar hacerlo". Que infinita mierda.
No me importa que alguien vea por debajo del polietileno. No me importa que alguien vea mi núcleo, Es algo que salta a la vista con oírme cantar, así de simple. El daño que podrían hacerme lo decido yo. Porque el hecho de que se vea algo que es  imposible de esconder no quiere decir que se pueda palpar. Es una realidad inapelable de que el cielo existe. Puedo ver las nubes blancas y espesas, el sol flamante e imponente, la luna pálida adornada por miles de estrellas refulgentes. Eso no quiere decir que pueda tocarlo sólo con quererlo un día. De plano tengo que aceptar que puedo verlo sin poseerlo, sin modificarlo con mis manos.  Entonces, partiendo del hecho de que me siento bien con quien soy, no necesito ningún tallo ni soporte. Porque no pertenezco a ningún lado, pero pertenezco a todos lados.  Nunca habrá intentos frustrados.

Se puede empezar a caminar en una dirección y con un objetivo pero si no se llega allí pues, ¡Se llegará a otro sitio! y ¡Empezará de nuevo! y así el camino se irá trazando al andar. Es verdad, nunca funcionará un discurso bien preparado, nunca funcionará lo vago y superficial. Es más no nos encasillemos en "funcionar" o no, ¿Quién me dice a mi que" me funciona" o que "no me funciona" para vivir? Sólo deshinibase. Punto.

Hoy sé como escribir una entrada y lo que más me hace feliz es que tengo de nuevo una oportunidad increíble de introspección. Por eso vencí el miedo y dejé a la persona que amaba. Para ser libre. Para amarlo de lejos, para contemplarlo sin poseerlo. No soy un pedazo de plástico, porque puedo sentir, sentirlo todo, todo el tiempo, todo el tiempo...Sé como escribir una entrada porque no he leído ni una sola vez ésta y así la publicaré.

Hoy percibo la importancia de todo, porque ya no existen recuerdos estériles. Todos crearon sus raíces dentro de mí y siguen dando fruto. Tampoco hay fragmentos, porque lo puntos se unen y trazan miles de líneas que se convierten en un cuadro completo.

domingo, 17 de julio de 2016

Querido lector.

Querido lector (a), me complace escribir para usted y le agradezco por llenar mis expectativas al ver que ha leído a si sea dos líneas de alguna entrada. Cuándo veo las estadísticas de visitas me invade una alegría profunda. No soy escritora ni planeo serlo. Éste no es mi único mundo de escape, ni el que más amo. Es el más honesto.
Hace un par de años he venido formando ésta pequeña bitácora, aunque parecieran historias en su gran mayoría el contenido de éste blog es una antología psicológica. Por años he sufrido de depresión y ahora bien puedo hablar libremente al respecto, es decir, ésto ha sido terapia. Como lo es de igual manera, mi música que espero mostrar al mundo muy pronto.
Para el mundo Aránda o como fue en algún tiempo Alice, seguirá siendo inexistente, por ahora.

jueves, 2 de julio de 2015

Quizá necesite de un fonendoscopio, de otra manera sería inútil.

No sé como escribir una entrada, no sé si tal vez pueda hablar sobre lo que me molesta y hacer que muchas personas lo vean, que digo muchas, algunas. No sé.

No sé como podría escribir algo significativo y que tenga un peso, un valor...si al final las palabras de por si son vacías, tan livianas, parecen estar enfermas, todas. Ignoran como describir las pulsaciones, no entienden como argumentar los silencios.

No sé como escribir una entrada y no sé como evitar el parecer tonta al intentar hacerlo.
No sé como escribir una entrada porque a mi edad sólo pienso en las dimensiones y espacio. Tal vez no sepa, porque no quiero despojarme de la forma que me contiene en ella,  porque en si no quiero que alguien vea por debajo del polietileno, y no porque quiero evitar que vean mi núcleo, es que tal vez me cuesta aceptar que éste no es de hidrógeno y helio sino de simple e ínfimo cobre, espero que alguien lo entienda. Dejé de creer ser un astro para ser un simple cable.

Éstos días he estado meditando en ello y es que no acabo de entenderlo, ¿Qué se requiere para escribir una entrada? Algunas personas me han dicho que lo tengo dentro y que sólo debo permitir que fluya, que salga de mis poros y aunque sea trastornado pensarlo no estoy sujeta al tallo al que hace un tiempo pertenecía, pero la verdad ya no se si sigo sujeta a algo, o simplemente estoy suspendida. Ésto es inútil. No sé como escribir una entrada. La verdad me río escribiendo ésto, aunque sea un intento frustrado de una entrada.

Creo que a pesar de todo, lo que funciona no es un discurso bien preparado, algo vago y superficial pero si, tal vez algo que haga soltar los hilos, algo que venga de adentro, o que pueda por lo menos hacer un pequeño esfuerzo en describir lo que se está viviendo honestamente, sería lo indicado, sin moralísmos. La vida misma me exige desinhibirme.

 No sé como escribir una entrada y creo que si lo supiera no tendría ésta oportunidad de introspección  y por eso quise vencer el miedo y me arriesgue a ver como cortaban mis tejidos, tuve que imaginar que perdía mi vida porque sólo así pude recuperarme a mi misma.
No sé como escribir una entrada y ojalá alguien pueda enseñarme algún día, espero con toda mi fe y voluntad que cuándo llegue ese día aun pueda sentir.

No sé como escribir una entrada y no me preocupa, deje de tomar personal las ocurrencias de la vida, cuándo más odie aquellas pedazos de plástico que carecían de fondo, me dí cuenta que yo pertenecía a ellos porque por más de que me esfuerzo por encontrarlo me alejo más y más del camino.
 No sé como escribir una entrada y aunque leí mil veces ésta antes de publicarla está inconclusa y ese es el punto, siempre lo estará y ya que acabo con el melodrama vuelvo a escuchar viejas canciones y recuerdo, pero hay algo nuevo, ahora todos estos fragmentos que caen como dinamita ante mi , no me hieren, ya no percibo su importancia, tal vez nunca la tuvieron y por eso son estériles.


sábado, 9 de mayo de 2015

Vesania

Cada acción lleva consigo una reacción, pero no siempre una acción está conducida por una reflexión. Así me sentía. De la forma más inexplicable y estúpida acabé inmersa en mar de sentimientos un tanto incongruentes, pero reales.

Mi cerebro estaba tan ofuscado, en realidad me era totalmente imposible reconocer el lugar en el que me hallaba, intenté percibir todo aquello que estaba a mi al rededor, nada parecía darme respuestas, ni el gélido aire, ni su olor a jazmín y yerbabuena, ni la brillante y pesada lluvia que sin entenderlo se detenía a medio metro del suelo creando una pequeña cortina de agua suspendida .En algunos sueños absurdos creí imaginar como sería estar suspendida en el aire, burlándome de las leyes físicas, pero al final siempre estaba en el suelo. Toqué el agua.

Las nubes se saciaron, luego se apartaron, el cielo despejado y limpio abrió paso a una infinidad de astros de luz que danzaban de un lado a otro hasta desaparecer. De repente todo se detuvo, le vi. Llené mis pulmones, caminé en su dirección. Me perdí en la espesura y nitidez de sus insondables esferas cafés, tan brillantes y honestas que dibujaron una tímida sonrisa en mi rostro. Tenía las palabras congeladas en mi garganta. Se le escapó una tenue sonrisa, Jamás pensé que podía volver a encontrarle.
Tenía tantas cosas que decirle, tantas lagrimas postergadas, el nunca imagino cuánto lo amaba y me había dejado como siempre, con una cobarde excusa.

Me acerque a el tanto que escuchaba su respiración, sentía la sangre caliente condensarse en mis venas. Estaba encolerizada, indignada, lo odiaba. Por cada segundo que pasaba sentía como el corazón se me desbocaba con la fuerza de mil caballos  y detestaba de una manera colosal que me llevara a convertirme en la estúpida insubordinada sentimental que moría por el.

Odiaba ser frágil, emocional. Patética, era el término adecuado.
Lo miré esperando una respuesta, pero sólo se burló.
 Me abalancé sobre el y lo abracé con tanta fuerza como pude, el sólo me miró y se le escapó una carcajada estruendosa. Me limpié las lagrimas con el dorso de mi mano y me aparte de el, me ardía el pecho.
Su mirada me atravesó, respiró hondamente y empezó a caminar alejándose.
Me desplomé en el piso, me sentía tan mareada, tan perdida.


Desperté.


Estoy en el suelo, he rasgado las sábanas y tengo muy caliente la frente. Me levanto y me miro en el espejo.

 << Otra noche más >>  Pienso.
Estoy cansada de soñar lo mismo, de soñar con el, las páginas de mi diario sólo hablan de el, quiero vomitar.
Voy a la ducha, suena mi celular, es un mensaje de el. ¿Creo que aun estoy dormida?  Que más da, voy a prepararme un café. 
<<Estoy de idiota hoy>> , pienso.
Mis manos tiemblan, alguien me esta gritando muy fuerte, pero no hay nadie. Mis manos sudan, hay mucha agua, mis poros están muy abiertos, tengo miedo. Mi pierna se está quemando, intento apagar el fuego.
Cierro los ojos. ¿Por qué estoy desnuda? algo me duele, hay mucha sangre, no hay pulsaciones.
Alguien está halando mi cabello, grito, yo grito, grito...
Me cortan la espalda, trato de pararme, mis piernas no se mueven.
Mis pulmones están llenos de agua, me asfixio.

Me arrastro, tomo un yelco, lo lleno de aire, me lo incrusto en la pierna, libero el aire, cierro mis ojos.


Cada acción lleva consigo una reacción, pero no siempre una acción está conducida por una reflexión...



miércoles, 18 de febrero de 2015

Leyla ford, entre respuestas encuentro más dudas.

Seis de Mayo de 1840.

Quinto día de revisar el obituario. Incertidumbre, inquietud, nada... ¿Nada?. Nada.
Los días pasaban dejando una huella marcada y profunda , todo a mi al rededor llevaba impregnado un matiz impuro y obscuro. Cómo podía si quiera pensar en olvidarle, la sola idea me parecía estúpida, igual a mi, igual a el.
Supongo que es el orden lógico de las cosas, te hacen daño, te llenas de ira y al final lo dejas y te repones pero, ¿qué se supone que se hace cuándo el fuego se ha llevado todo consigo? y si, a eso me refiero, un incendio, que me quitó todo lo que más amaba en la vida y dejó la extraña e incoherente sensación de frío, hielo, olvido... Cuándo creí que jamás sacrificaría mi vida bajo ninguna circunstancia y por ninguna causa, lo hice... sin siquiera meditarlo tres segundos, lo hice. Luego el se fue sin dejar rastro e ignoro a dónde, porque sé  que pese a lo que cualquiera pueda decir hay algo dentro de mi que me dice que aún está vivo.
La señora Philips dice que lo vio salir, dice que es probable que esté en un lugar como Atlanta, pero debo ver para creer, el se encargó de que yo desconfiara en su totalidad de la gente, empezando por el, no sé a quién debería culpar, pero se que debo encontrarlo y se que haré lo que sea necesario para ello.